Método 3-3-3: controla tu tiempo y aumenta tu productividad

En el día a día, donde la productividad y la eficiencia son claves, organizar nuestro tiempo de manera efectiva se vuelve una necesidad crucial. El cerebro, nuestro centro de operaciones, se ve afectado directamente por la forma en que gestionamos nuestras tareas. Por ello, Oliver Burkeman, autor del éxito de ventas “Cuatro mil semanas: Gestión del tiempo para mortales”, ha desarrollado el método 3-3-3, una técnica sencilla y práctica para optimizar nuestro rendimiento.

¿En qué consiste el método 333?

Basado en una regla mnemotécnica fácil de recordar, este método se compone de tres pilares fundamentales:

1. Tres horas de máxima concentración

Las tres primeras horas de tu jornada laboral son cruciales para el trabajo profundo. Por ello, el método 3-3-3 recomienda mantenerlas libres de distracciones como correos electrónicos, mensajes de texto, interrupciones o cualquier otra tarea menor que pueda desviar tu atención.

¿Por qué funciona esta fase?

Al igual que muchos experimentamos, los momentos iniciales del día suelen estar marcados por una mayor concentración e inspiración. Aprovechar este estado mental fresco te permitirá realizar tareas complejas sin distracciones, aumentando significativamente tu rendimiento.

2. Tres tareas prioritarias

Se introduce el concepto de “trabajo profundo”. Se trata de clasificar las tareas del día (o de la semana) en dos categorías: profundas y superficiales. Las tareas profundas son aquellas que requieren de tu máxima concentración y enfoque, mientras que las superficiales pueden realizarse con un menor grado de atención.

Enfócate en las tres tareas que más tiempo te requieren durante el día, pero que no demandan tanta concentración absoluta. Este bloque es ideal para programar reuniones, llamadas telefónicas o actividades administrativas.

Estas tres tareas deben estar alineadas con tus objetivos y listas para ser ejecutadas. Te permitirán mantenerte productivo a un ritmo más moderado, aprovechando al máximo el resto de tu jornada laboral.

3. Tres actividades de mantenimiento

En la última parte del día, cuando el cansancio comienza a afectar la concentración, dedica este tiempo a tareas de mantenimiento como responder correos electrónicos, planificar el día siguiente o revisar el trabajo realizado.

¿En qué beneficia este método?

La implementación del método 3-3-3 trae consigo una serie de beneficios tangibles que impactan positivamente en tu desempeño personal y profesional.Entre ellos, podemos destacar:

– Mayor concentración y foco: Al segmentar las tareas por bloques de intensidad, optimizas la capacidad de concentración y evitas la saturación mental.

– Aumento de la productividad: Al dedicar las primeras horas del día a las tareas más exigentes, aprovechas al máximo tu rendimiento cognitivo, logrando más en menos tiempo.

– Reducción del estrés: La organización y la priorización de tareas ayudan a disminuir la sensación de agobio y estrés, promoviendo un estado mental más tranquilo y enfocado.

– Mayor satisfacción personal: Al completar tareas de manera eficiente y organizada, experimentas una mayor sensación de logro y satisfacción personal.

 

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