La trampa de compararse al opositar ¿vas realmente por detrás?

¿Realmente te estás quedando atrás o estás comparando tu preparación con una imagen incompleta de la de los demás?

Las redes sociales, los foros y los grupos de estudio permiten compartir experiencias y resolver dudas, pero también pueden convertirse en una fuente constante de comparaciones. 

El opositor perfecto que solo existe en tu cabeza

Entras en un grupo de opositores TIC para consultar una duda. Mientras buscas la información, lees que:

  • Un opositor comenta que ya ha completado tres vueltas al temario.
  • Otro comparte una puntuación muy alta en un test.
  • Una tercera persona explica que domina especialmente bien los supuestos prácticos.
  • Alguien más asegura que apenas necesita consultar los apuntes para responder determinadas preguntas.

Cada uno está hablando de una parte concreta de su preparación. Sin embargo, al leer todos esos mensajes, puedes acabar imaginando a un opositor que reúne simultáneamente todas esas cualidades.

Un opositor que lleva el temario al día, consigue notas excelentes, domina los ejercicios prácticos y parece no tener dificultades.

Pero esa persona no es necesariamente real. Es una imagen construida a partir de los “mejores momentos” que han compartido personas diferentes.

Y ahí aparece la trampa: comparas tu experiencia completa, con sus avances y dificultades, frente a una selección de los logros ajenos.

Lo que se publica no es todo lo que ocurre

Una captura con un 90% de aciertos puede llamar la atención. Pero ¿qué sabemos realmente de ese resultado?

Quizá sea uno de los muchos test que ha realizado esa persona. Puede que corresponda a un bloque que domina especialmente bien o a un contenido que acaba de repasar.

Nada de eso invalida su resultado. Simplemente, una puntuación aislada no permite conocer el conjunto de una preparación.

Lo mismo sucede cuando alguien anuncia que ha terminado el temario. Ese mensaje no explica necesariamente qué nivel de recuerdo tiene, cuánto necesita repasar o cómo se desenvuelve ante preguntas que combinan distintos contenidos.

En redes sociales y grupos de estudio solemos encontrarnos con fragmentos de la experiencia ajena, no con un registro completo de todo lo que sucede durante meses de preparación.

Y esos fragmentos pueden adquirir una importancia desproporcionada cuando los utilizamos para evaluar nuestro propio nivel.

Redes, foros y grupos: distintas formas de alimentar la comparación

Aunque todos estos espacios permiten relacionarse con otros opositores, cada uno puede generar situaciones diferentes.

  • En redes sociales, una publicación puede mostrar un logro concreto: una buena nota, una jornada productiva o un objetivo alcanzado. Lo que vemos es ese momento, no todo el proceso que lo rodea.
  • En los foros, es posible encontrar opiniones muy diferentes sobre la dificultad de una oposición, el nivel de preparación necesario o los resultados de determinados ejercicios. Leer varias experiencias no significa que sean aplicables a nuestra situación, ni que todos los opositores estén al mismo nivel.
  • En los grupos de estudio, la comparación puede ser más inmediata. Los mensajes llegan de forma continuada y resulta fácil interpretar que existe un ritmo colectivo al que deberíamos adaptarnos.

El problema no está en que las personas compartan sus experiencias. De hecho, conocer otras perspectivas puede resultar muy útil.

La dificultad aparece cuando empezamos a interpretar cada avance ajeno como una señal de que nosotros deberíamos estar haciendo más.

Por ejemplo, si varios compañeros comentan que estudian durante muchas horas, podemos dar por hecho que ese es el ritmo que necesitamos alcanzar, aunque no sepamos qué hacen durante ese tiempo.

Cuando empiezas a estudiar pendiente de lo que hacen los demás

La comparación no siempre se queda en una sensación incómoda. También puede cambiar la forma en que nos relacionamos con el estudio.

Imagina que estás trabajando un bloque de legislación y todavía tienes varias dudas por resolver. Al consultar el grupo, descubres que otros opositores están comentando sus resultados en simulacros.

En lugar de continuar con las cuestiones que tenías pendientes, decides realizar uno para comprobar si estás a su altura. No has elegido esa actividad porque fuera lo que necesitabas en ese momento, sino porque querías saber dónde te sitúas respecto a los demás.

También pueden aparecer otros comportamientos menos evidentes:

  • Consultar repetidamente el grupo para comprobar si más opositores van tan avanzados.
  • Evitar hacer preguntas básicas por miedo a parecer menos preparado.
  • Dar demasiada importancia a una puntuación ajena sin conocer cómo se ha obtenido.

Ninguno de estos comportamientos tiene por qué aparecer en todos los opositores. Sin embargo, son ejemplos de cómo un espacio pensado para compartir información puede terminar influyendo en la manera de estudiar.

Lo importante es reconocer cuándo utilizas las experiencias ajenas para aprender y cuándo empiezas a sentir que tienes que competir con ellas.

¿Sientes que un grupo se convierte en una clasificación?

En una oposición ya existe un proceso selectivo en el que los candidatos deben demostrar sus conocimientos. Pero eso no significa que las conversaciones durante la preparación sean una competición, aunque podamos llegar a percibirlas así inconscientemente.

Quien comparte buenas notas parece ir por delante. Quien pregunta dudas aparentemente sencillas puede sentirse rezagado. Y quien no participa apenas ofrece información sobre su preparación, aunque eso no diga nada sobre su nivel.

La actividad de una persona en un grupo de estudio no es un indicador fiable de cuánto sabe. De hecho, participar mucho, participar poco o no compartir resultados son decisiones que pueden responder a motivos muy distintos.

Cómo aprovechar las experiencias ajenas sin caer en la trampa

No se trata de ignorar lo que hacen otros opositores ni de abandonar todos los espacios de intercambio.

Compararse puede aportar información interesante, siempre que exista un propósito concreto y no se convierta en una evaluación permanente de uno mismo.

Antes de dar importancia a un resultado o comentario ajeno, puedes hacerte tres preguntas:

  • ¿Qué información tengo realmente? Una nota, un número de vueltas al temario o una afirmación sobre el nivel de preparación pueden necesitar más contexto para interpretarse correctamente.
  • ¿Qué puedo aprender de ello? Una explicación sobre cómo resolver una pregunta puede ayudarte. Saber que otra persona ha sacado mejor nota, por sí solo, quizá no te aporte nada.
  • ¿Estoy buscando información o confirmación? Entrar en un grupo para resolver una duda es distinto de hacerlo repetidamente para comprobar si los demás van más adelantados.

También puedes cambiar el tipo de conversaciones que mantienes.

En lugar de preguntar cuántos temas llevan estudiados los demás, puede resultar más enriquecedor intercambiar explicaciones sobre conceptos difíciles, debatir respuestas a preguntas o compartir dudas específicas.

Así, el valor del grupo deja de depender de cuánto avanzan sus miembros y pasa a estar en lo que pueden aprender unos de otros.

Ir por detrás de otros no significa estar donde crees

Hay una diferencia importante entre descubrir que otra persona ha avanzado más en un contenido y concluir que tu preparación es insuficiente. Lo primero puede ser un dato. Lo segundo es una interpretación que necesita mucha más información.

Además, la sensación de ir por detrás no equivale necesariamente a tener un retraso real con el temario. Son situaciones distintas y conviene no confundirlas.

Pero si esa sensación aparece únicamente después de consultar las publicaciones de otros opositores, quizá lo que necesites revisar no sea tu calendario, sino el significado que estás dando a lo que lees.

Puedes reconocer los avances de otros, aprender de sus experiencias y celebrar sus buenos resultados sin utilizarlos automáticamente para cuestionar los tuyos.

Porque saber cómo van los demás no significa necesariamente saber cómo vas tú. Y una oposición no se prepara mejor por estar pendiente de demostrarlo constantemente.

En CETIC te preparamos y nos enfocamos en lo importante para superar las oposiciones.

¿Qué dicen de CETIC y como nos valoran?

⬇️ Nadie mejor que nuestros alumnos para definirnos ⬇️

Irene Lequerica Zorrozua
Irene Lequerica Zorrozua
Me inscribí pasado el primer examen. Particularmente me ayudó en el ejercicio de redacción, quizás el que más inseguridad me daba por estar más relacionado con temas legales, ya que las profesoras se involucraron al 100%. Para el ejercicio práctico, fue muy importante contar con propuestas de prácticas muy reales y profesores con gran conocimiento de la Administración. La recomiendo.
Rodrigo Mayo
Rodrigo Mayo
Positivo: Profesionalismo
Excelente academia. La calidad de los profesores y la metodología utilizada me permitieron aprobar muy rápido, se centran en lo importante. Totalmente recomendable y muy cercanos. Perfecto para oposiciones a informática o telecomunicaciones.
María Berenguer Carretero
María Berenguer Carretero
Interés en la mejora continua. Preocupación por el alumno y por atender sus necesidades.
Rafa B.
Rafa B.
Mi experiencia con CETIC fue excelente. La calidad de los preparadores así como la metodología utilizada me permitieron aprobar la oposición a la primera y mientras trabajaba en el sector privado. Totalmente recomendable.

¿Necesitas más información?

Únete a nuestro canal, sin compromiso

Test semanales, actualizaciones oficiales del proceso selectivo y respuesta a tus dudas de un profesor Funcionario TIC.