Qué priorizar cuando no puedes estudiar todo: claves para opositores con poco tiempo

Llegan semanas en las que estudiar “como te gustaría” no es realista. Trabajo, familia, turnos variables, imprevistos o simplemente fatiga acumulada. En oposición TIC, además, el temario es amplio y cambiante en dificultad según el perfil de cada persona: hay quien se mueve con soltura en redes y se atasca en organización, y a otros les ocurre justo lo contrario. En ese contexto, el reto no suele ser “encontrar más horas”, sino decidir qué priorizar cuando no puedes estudiar todo sin perder el rumbo.

A continuación se proponen criterios prácticos para opositores con poco tiempo, pensados como pautas orientativas (no como reglas fijas):

1. Cambiar la pregunta: de “¿qué me falta?” a “¿qué me aporta más?”

Cuando el tiempo es limitado, la lista de “pendientes” crece más rápido que tu capacidad de tachar. Por eso suele ser útil reemplazar la lógica de completar por la lógica de impacto: priorizar lo que, con tu tiempo real, aumenta más tu rendimiento global.

Un criterio sencillo es valorar cada bloque de estudio por dos ejes:

  • Rentabilidad: cuánto te mejora en comprensión y resolución de preguntas.
  • Probabilidad de ejecución: si puedes trabajarlo de verdad con el tiempo disponible (sin depender de sesiones largas o “días ideales”).

Priorizar cuando no puedes estudiar todo suele significar elegir contenidos con buena rentabilidad y alta probabilidad de ejecución: temas que puedas tocar en fragmentos cortos, que se repitan en distintas áreas y que refuercen tu base.

2. Asegurar una base estable antes de perseguir lo difícil

En oposiciones TIC, es tentador dedicar lo poco que tienes a lo más complejo “para avanzar”. Sin embargo, cuando hay poco tiempo, a menudo compensa más consolidar una base que evite fallos repetidos. Una base estable no es “estudiar por encima”, sino mantener claros los conceptos que sirven de andamiaje para el resto.

Suele ser buena señal de que algo debe ir a la base si:

  • Te cuesta explicar el concepto con tus palabras sin mirar apuntes.
  • Confundes términos cercanos o te falla la terminología básica.
  • Acumulas errores “tontos” que no son por desconocimiento total, sino por imprecisión.

Aquí conviene usar un enfoque humilde y eficiente: definir, diferenciar, ejemplificar. Pocas páginas, pero bien entendidas.

3. Priorizar por “temas puente”: lo que conecta y se reutiliza

Cuando no puedes estudiar todo, conviene apostar por contenidos que se reutilizan en muchos contextos. En TIC, algunos temas actúan como “puentes”: te ayudan a comprender preguntas de varias áreas, aunque la pregunta no sea exactamente de ese tema.

Sin caer en listas cerradas, este tipo de contenidos suelen compartir una característica: aparecen como base conceptual en preguntas distintas (por ejemplo, arquitectura y funcionamiento general, modelos y capas, principios de seguridad, fundamentos de redes, nociones de sistemas y servicios, etc.).

La pauta práctica: si un tema te permite “enganchar” otros tres, es un buen candidato para un plan de opositores con poco tiempo.

4. Separar “lectura” de “estudio”: lo poco debe ser activo

Con poco tiempo, leer sin una tarea concreta puede dar sensación de avance, pero no siempre se transforma en puntos. Lo que suele marcar la diferencia es que tu estudio sea activo, aunque sea breve.

En sesiones cortas, funcionan bien tareas como:

  • Responder una microbatería (pocas preguntas) y revisar por qué fallas.
  • Hacer una tarjeta (definición + matiz + ejemplo) de un concepto.
  • Escribir un resumen de 5 líneas con vocabulario preciso.
  • Repetir una “explicación de 60 segundos” de un tema sin mirar material.

La idea no es hacer más cosas, sino elegir una acción que te obligue a recuperar información y a afinarla. Eso suele encajar mejor con la realidad de priorizar cuando no puedes estudiar todo.

5. Diseñar un sistema de repasos realista (aunque sea pequeño)

En tiempo limitado, el repaso no es un lujo: es lo que evita que cada sesión sea “volver a empezar”. Pero también es fácil caer en planes de repaso imposibles.

Un enfoque práctico es mantener un repaso mínimo viable:

  • Repaso corto de lo visto recientemente (para fijar).
  • Repaso espaciado de lo que ya estudiaste (para no perder).

No hace falta un sistema complejo. Lo importante es que el repaso sea predecible y repetible. Si solo puedes sostener dos repasos breves a la semana, que sean dos, pero constantes.

6. Ajustar la priorización a tu perfil (sin compararte con otros)

Dos opositores pueden tener el mismo temario y necesitar prioridades distintas. Con poco tiempo, esta diferencia se amplifica: tu plan debe encajar con tus puntos fuertes y tus lagunas reales, no con lo que “deberías llevar”.

Algunos ajustes razonables según perfil:

  • Si te cuesta memorizar: prioriza comprensión + terminología precisa, y memoriza solo lo que se sostiene sobre una buena idea central.
  • Si te cuesta la técnica: busca fundamentos y practica preguntas para ver cómo se preguntan los conceptos.
  • Si te cuesta mantener continuidad: prioriza rutinas cortas y tareas pequeñas, antes que sesiones largas esporádicas.

Aquí el criterio es práctico: el mejor plan es el que se ejecuta. Y para opositores con poco tiempo, la ejecución suele ser el verdadero cuello de botella.

7. Elegir un “mínimo semanal” y protegerlo

Cuando no puedes estudiar todo, la sensación de deuda puede comerse la energía. Un “mínimo semanal” ayuda a sostener progreso sin depender de semanas perfectas.

Ese mínimo puede definirse con tres piezas simples:

  • Un bloque de base (conceptos esenciales).
  • Un bloque de práctica (preguntas y revisión).
  • Un bloque de repaso (lo imprescindible para no olvidar).

No se trata de hacerlo grande, sino de hacerlo claro. Tener ese mínimo evita que el plan se deshaga cuando la semana se complica.

Conclusión: priorizar es una habilidad

Qué priorizar cuando no puedes estudiar todo no va de resignarse, sino de entrenar una habilidad útil: decidir con criterio y mantener una línea de trabajo estable. Con poco tiempo, suele ayudar elegir contenidos puente, estudiar de forma activa, sostener un repaso mínimo y ajustar la estrategia a tu perfil real.

Si hoy tu situación te obliga a recortar, que el recorte sea inteligente: menos dispersión, más foco y un plan que puedas sostener semana a semana como opositor TIC.

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